Sin mirar…



Espero un gesto de complicidad,
que se cruce en mi camino,
me ofrezca su sonrisa,
un llamado en morse,
un guiño que me acerque,
una invitación secreta
cifrada en el código
que sólo los amantes conocen,
esas que saben del miedo,
el peligro a ser descubiertos,
cuando todo alrededor es hostil,
y esa seña que tanto esperaba,
un mensaje en el papel,
dos palabras por e-mail:
yo me voy y me sigues en segundos
con correcto disimulo,
y luego sobreviene el reencuentro,
el placentero, el clandestino,
no lo aguanto, quiero un beso,
que todos desaparezcan,
se apague el cielo en nuestros ojos,
pero no,
me doy cuenta que te vas,
y te fuiste sin mirar. 
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