Sigo soñando
pero ya no cierro los ojos,
la realidad es peor de lo que alguna vez me contaron,
estuvo tan cerca
que hasta la pude sentir,
y cuando intenté dar un paso al frente
fue caminar en falso,
discurrí en el aire de tu voz,
el misterio de tus pasos,
nunca supe donde encontrarlos
y seguías a mi lado,
a una mirada de mis manos,
las ojeras de mis dedos,
cansados de esperar
ya no creen en los reyes magos,
aunque sigo imaginando
en la soledad de mis versos,
nacidos de esperar
cada noche que amanezca un nuevo milagro,
con la pluma desvelada
en el secreto de un papel resignado.

