Largo camino del olvido: marzo 2008

20minutos.es

Te oí respirar...


De haber podido saberlo

me hubiera quitado el corazón,

salía despreocupado

como en una noche templada,

sin abrigo que me proteja de tu frío,

dejarlo solo en un rincón,

sobre la mesa, dentro de la heladera

un rato antes de conocerte,

pero lo que fue ya es tarde,

el pasado es futuro

y no podemos arreglarlo,

parece que donde hubo latidos

hay una especie de capricho,

si te molesta no lo llamo amor,

ahora estoy perdido,

no puedo quitarme tu boca de encima,

no hay luto que guardar

porque nunca estuviste viva,

no demostraste sentimientos,

solo te oía respirar,

la solución es simple,

reemplazarlo por una maquina,

y a ese rojo sangrante

olvidarle en cualquier esquina,

con la promesa de volver a buscarlo,

cuando distraído no mire

sin darme vuelta empezar a correr,

y todo lo que fue tuyo

que se muera de una vez.

Mientras haya luz...

Pensamientos de oficina...



En su trono,

detrás del ordenador,

en ese rincón

donde tanto miro

cuando parezco distraído,

mis ojos iluminan,

imaginan un futuro

donde casi soy feliz

de solo mirarla,

pero el instante se acaba,

temo que me descubra

espiando cuando respira,

bosteza, piensa, escribe,

se enoja, tranquila,

me rechaza, me miente,

mientras haya luz hay esperanza,

mientras haya sueños

no duermo.

Mis labios me reprochan,

mi lengua quiere hablar sola,

confesarle en un segundo

que la quiero para toda la vida;

“no me importa que hoy no me quieras,

cuando te decidas

yo puedo siempre,

son tuyas mis noches y mis días,

mi alma, lo que no tengo, lo que te daré,

perdón por molestarte,

solo necesitaba hacértelo saber.”