Largo camino del olvido: julio 2007

20minutos.es

UN BESO...


Un beso es mucho más que eso;
es la fruta que provoca,
la serpiente que nos mira,
es la noche sin regreso.
Tentación de lo imposible,
es el quiero mas el puedo,
es el día sin las horas,
es el agua en los desiertos.
Son preguntas sordomudas
cuando no hay que decir nada,
es un paso a la locura,
es el pan de los mendigos,
es tu risa que he soñado
desnudándose en mi boca.
Es el tiempo que no gana,
es decir lo que se siente
sin palabras que nos mienten.
Son las ganas en la almohada,
es dormir siempre despierto,
es vivir de fantasías,
es hablar con la mirada,
es morir y no estar muerto.

Ya no hay nada…


Es duro sentirse prisionero,
tengo derechos por ser humano,
vas conciente del mal que produces
y sonriente es lo que mas te divierte.
Aunque me cueste quiero dejarlo claro;
mis ojos me pertenecen pero se fueron
tras tu espalda en un viaje de ida,
no dejo de mirarte y eso no es bueno,
tu belleza es una maldita adicción,
busco recuperarme pero me pierdo
en tu indiferencia que me quita el sueño,
no te pido que me devuelvas lo que es mío,
no resisto el tener que ser sincero,
los sentidos no me sienten, solo duelen,
deja de mirar que ya no hay nada,
no te doy el corazón porque me muero.

Quisiera elegir...


Fue un tiro por la espalda,
como un perro que busca su cola
al darme vuelta te veía,
por favor, te pedía más morfina,
la herida sangrante allí seguía
dolorosa, profunda, escondida.
Si, preferí ocultarla,
aunque nunca pude elegir,
ya que curarla me era difícil
aprendí a vivir bajo su peso.
Lo más terrible fue la impostura
por vergüenza, por temor
ante la gente que pregunta,
así fue creciendo la devoción
a la diosa de los cambios,
de los aires, del clima,
la ilusión, un milagro,
o que al menos cambie yo,
todo es poco si el fin es estar juntos,
lo sé, ya no se cumplen ciertos sueños,
tu tren ya ha olvidado mi estación,
me enseñaste lo que es nada,
sin embargo te confío,
no aprendí y sigo herido,
es tu boca la que ansío,
es tu sonrisa que me embriaga.

Sin más…


Por no derramar del vaso
intente olvidar que fuimos,
pero rebalso el cristal de los ojos
y las mejillas sirvieron de ruta,
los labios sintieron su paso,
donde siempre abundaron tus besos
un destello salado los mordió,
y de allí sin mas al vacío,
que es como he quedado yo,
en caída libre,
esquivando tu suela,
de un momento a otro
esperando el golpe fatal,
de gracia, que no es comedia,
sino que marca el final,
por favor, que sea sin capucha,
al verdugo lo prefiero sincero,
y mas si se viste con tus dedos.

Lo que escondo...


Sin tan solo fueran tus miradas
que me atraen, me dejan y me olvidan,
si el perfume supiera de mudanzas,
en mi cama es un recuerdo tu venganza,
si el tiempo no girara a tus caprichos,
las agujas, los relojes, tu fastidio,
si la dignidad no fuera mi utopía
y quisiera poder decirte basta,
si no manejaras mis pesadillas,
mis deseos, mi cielo, hasta mi infierno,
si tu lengua no supiera como lanza,
si tu amor no seria mas que un sueño,
si tuviera de donde sacar fuerzas
mi vida no seria a tu manera,
ya es tarde, mejor es que me duerma,
y disfrute lo poco que me quieras,
si tan solo supieras lo que siento,
por qué miento, lo que escondo, como lloro.




¿Será?

Prometí y cumplí, espero que te guste...



Un enojo a kilómetros de distancia,
fue tan fuerte que olvidé que ya no estaba,
no la vi pero adiviné su retrato,
mi recuerdo no entiende de arrebatos,
¿será que aun la siento tan cercana?,
hasta temí que nunca me perdonara
condenando al olvido las palabras;
labios que juraban indignados,
las pestañas tan largas y cerradas,
en tu ira que bien sienta la belleza,
reprochaste que no viaje al fin del mundo,
al oeste apuntan tus sentidos,
no crees que pueda darte una sorpresa,
estar separados es un cuchillo
y si no lo tomas por el mango
fue porque así lo quiso el destino,
ya lo olvidé, sin rencores, te perdono,
que duermas bien, tu problema es el mío,
tu castigo será soñar conmigo.

Si estas…


Si estas lejos deseo saberlo,
dame esa oportunidad al menos
de elegir ser uno que se sabe ser uno mas,
nunca pregunté hacia donde iban tus pies,
gasté mi suela hasta quedar descalzo,
es que tus pasos eran más largos
y en el horizonte brillaba tu piel,
fue tu espalda por la que nunca resbalé,
desde allí comenzó mi decadencia,
me detenían tus tempestades,
de la calma al viento
del tifón a la inocencia,
las toleraba por mas que inexplicables,
mis caricias siempre fueron de tu pelo,
el rumor de tus olas predicaban el adiós,
tus labios acentuaban mi dolor,
el insomnio de tu pubis me escapaba
contando historias de terribles fantasmas,
decidiste mi vida con dados marcados,
aunque tus ojos nunca me tomaban en serio,
no miraba, solo quise estar a tu lado.